Aprender y enseñar en tiempos de emergencia: claves para promover la autorregulación.

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En estos tiempos de emergencia generados por nuestras respuestas al Coronavirus decidimos enviar nuestra botella al mar. Con el #equipoMACE nos animamos a proponer una actividad abierta en la que compartimos algunas claves para favorecer la autorregulación en estudiantes y docentes en este contexto de emergencia sanitaria.

Fue la primera actividad abierta que propusimos como equipo. Somos un grupo interdisciplinar, integrado por maestras, psicopedagogas y psicólogos. Nos interesa construir conocimiento científico sobre los procesos motivacionales y de autorregulación en situaciones de aprendizaje. Buscamos que ese conocimiento sirva especialmente a estudiantes, docentes, familias y directivos, atendiendo especialmente los problemas que emergen de la realidad educativa.

En esta oportunidad quisimos compartir prácticas, inquietudes e ideas vinculadas a la autorregulación del aprendizaje, con equipos educativos que en el marco del COVID 19 han debido modificar su tarea, producto de la emergencia sanitaria.

En este link podrán repasar el webinar completo: https://www.youtube.com/watch?reload=9&v=xj4m7adKrHE

La presentación estuvo a cargo de la psicopedagoga Rocío Schiappapietra. Desde el minuto 7:50 encontrarán la presentación a cargo de Daniel Trías, centrada en la relevancia de la autorregulación para adaptarnos en este contexto, sus posibilidades de desarrollo y el valor de la actividad compartida para favorecerla. Luego, las maestras Valentina Ronqui y Fernanda Sánchez (desde el minuto 22) propusieron algunos criterios para seleccionar y proponer las tareas escolares en clave de autorregulación. Para cerrar las presentaciones, la psicóloga Carina Eiroa y la psicopedagoga Brunela Garavento (desde el minuto 41) ofrecieron algunas líneas de trabajo en la autorregulación de la propia tarea profesional y los equipos docentes.  Finalmente, el psicólogo Miguel Carbajal coordinó el espacio de preguntas (desde el minuto 58) que permitió abrir un poco más el tema.

Esperamos seguir encontrándonos.

 

(Estamos trabajando para proponer un nuevo webinar el sábado 23 de mayo a las 10:30 de la mañana. Aprender y enseñar en tiempos de emergencia: planificando las consignas y la comunicación escrita”)

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¿Cómo podemos ayudarle?

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“Tirar ideas es más fácil que concretarlas”. Mientras varios borradores siguen a la espera, voy a tratar de compartir con ustedes una publicación que hace ya meses estaba archivada queriendo ver algo de luz.

Los invito a detenerse por un instante en el niño de la foto. ¿Qué dirían que está haciendo? ¿Qué ocupará sus pensamientos, sentimientos y acciones? ¿Cuál será el resultado de su tarea? ¿Qué tan capaz será de gobernar sus propios procesos? Imaginen les toca a  ustedes ayudarle. ¿Qué harían? ¿Qué le dirían? ¿Cómo concretarían esa ayuda? 

¿Cómo ayudar a quienes van encontrando dificultades al aprender de forma ocasional o permanente? En estas semanas estoy tratando de cerrar un trabajo de investigación sobre autorregulación del aprendizaje que intenta plantearse ese desafío y abordar científicamente preguntas cotidianas en la tarea docente y de los profesionales vinculados a la educación (psicólogos, psicopedagogos, etc.), padres y responsables del cuidado.  Ese trabajo implicó la participación de más de 300 niños en 10 escuelas de Montevideo, 15 voluntarios que llevaron adelante un trabajo más personalizado en la enseñanza de la resolución de problemas con niños de bajo rendimiento en matemáticas. Fueron muchísimas horas de esfuerzo y dedicación de todos ellos, también de estudio, planificación y gestión de las tareas que íbamos desarrollando en las distintas escuelas. Mientras encuentro algo de tiempo para presentar científicamente esos resultados, me gustaría compartir algunas ideas que van surgiendo en ese proceso.

Afortunadamente, existen distintos caminos para proporcionar ayudas al aprendiz en su contexto. Aunque no siempre lo tenemos presente o mantenemos patrones sumamente rígidos buscando ayudar a todos exactamente con la misma receta. En nuestro trabajo intentamos dar ayuda sistemáticamente a niños con bajos rendimientos en matemática que se enfrentan en la escuela a la tarea de resolver problemas matemáticos.  Los propósitos  de la investigación se vinculaban a la evaluación de los efectos de la enseñanza de distintas estrategias de autorregulación vinculados a la resolución de problemas.  Para ello “caricaturizamos” tres formas distintas de intervención.  Trataré de presentar brevemente cada tipo de intervención, para que podamos reflejarnos, reconocernos y volver a preguntarnos cómo a ayudamos a niños, adolescentes y adultos que van encontrando algún obstáculo en el aprendizaje.

En primer lugar, me interesa compartir con ustedes un esbozo teórico que sostienen la intervención. El modelo de autorregulación de tres capas, propuesto por Boekaerts (1999) puede servirnos para organizar teóricamente estas intervenciones. En su planteo esta investigadora parte de un problema que aún se da con frecuencia a quien se acerca al campo de la autorregulación y que es la heterogeneidad de vertientes teóricas. Ella plantea tres tradiciones de investigación que se han interesado por la autorregulación: los estudios sobre estilos de aprendizaje, las investigaciones sobre metacognición y los análisis sobre motivación, el papel de las metas y la organización del yo. Desde esta revisión propone un modelo de autorregulación que permite integrar esos aportes. De ese modo concibe una capa central dada por el procesamiento de la información.Una segunda capa que envuelve a la primera y en la que sitúa a los procesos vinculados a planificación, supervisión y evaluación de la tarea que permiten al estudiante dirigir su aprendizaje. Y una tercera capa que implica a las anteriores y en la que se dan los procesos volitivos que ponen en marcha y mantienen nuestras conductas, nos ayudan a conservar las metas cuando estas entran en conflicto de alternativas. Esta tercera capa se vincula a como los estudiantes se construyen a si mismos. Es claro que a veces tenemos el conocimiento y las posibilidades de regularlo, pero no siempre estamos dispuestos a realizar el esfuerzo que una tarea requiere. Quizá observen el parentesco entre este modelo teórico y las tres formas de intervención que desarrollamos y  presentamos a continuación.

Una de las formas de enseñanza acompañaba el trabajo en resolución de problemas consistía en la presentación, modelado y feedback de un conjunto de pasos que puedan usarse sistemáticamente. Estos pasos eran: leer el problema, centrarse en la pregunta, identificar los datos relevantes, ir paso a paso. Puede parecer algo rígido y hasta algo obvio para quien ya ha transitado ese camino, pero podría ser de utilidad para quien no puede dar un paso y la indicación llega en el momento oportuno. ¿Será suficiente?

Otra de las formas de enseñanza utilizada implicaba a la anterior y sumaba el propósito y los medios para enseñar estrategias de planificación, supervisión y evaluación de la tarea. El diseño de este formato se apoyaba en modelos teóricos sobre autorregulación del aprendizaje. Al enseñar se buscaba ganar en estrategias de planificación (analizar la tarea, establecer un plan de acción). También se buscaba enriquecer la supervisión durante la tarea (describiendo la tarea, repasando y revisando). Se buscaba ayudar en la autoevaluación no solo del resultado sino volviendo sobre el proceso. ¿Qué suman estas ayudas?

La tercera forma que desarrollamos partía de aquellos cuatro pasos mencionados anteriormente y buscaba enfatizar la enseñanza de estrategias de autorregulación de nuestra motivación y emoción. Control volitivo fue el constructo teórico que nos ayudo a orientar esta intervención, en la queríamos abordar de forma más explicita estrategias vinculadas a aumentar la concentración y el esfuerzo para enfrentar una tarea que se vuelve difícil. También controlar la impulsividad, que a veces se traducía en simplemente copiar los números rápidamente sin pensar demasiado en la operación a realizar. Otra estrategia utilizada fue desconectarse de emociones negativas (“no te preocupes de eso ahora”). ¿Cuánto pueden avanzar con estas ayudas?

En principio, no tenemos porque poner a competir estas estrategias, ni reducir nuestras intervenciones a un único formato. El gran arte del educador sigue siendo elegir la intervención adecuada para el momento justo. Mientras sigo procesando  los resultados del trabajo realizado, los invito a reflejarse en esas intervenciones algo caricaturizadas y responder la pregunta sobre cómo podemos ayudarles.

 

Referencias y recomendaciones

Boekaerts, M. (1999). Self-regulated learning: where we are today. International Journal of Educational Research, 31(6), 445–457. doi:10.1016/S0883-0355(99)00014-2

Huertas, J. A. : ¿Cómo aprendo mejor matemáticas, ensenándome a pensar o a sentir? 

Trías, D., Huertas, J. A., & García-Andrés, E. (2012). Escenarios que favorecen la autorregulación. In D. Trías & A. Cuadro (Eds.), Psicología Educacional:Aportes para el cambio educativo. Montevideo: Grupo Magro Editores.

Trías, D., Mels, C., & Huertas, J. A. (n.d.). Teaching to self-regulate in mathematics: a quasi-experimental study with low-achieving primary students. Revista Electrónica de Investigación Educativa, aceptado.

 

Construyendo futuros

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Celebrar el Día de los Trabajadores, me da también la posibilidad de festejar el segundo año del blog. Este sigue siendo para mi un proyecto interesante. Me sigue animando el interés porque más gente se sume a la reflexión sobre lo educativo y ofrecer algunas perspectivas que en Psicología Educacional vamos teniendo. Tengo presente que al organizar las XI Jornadas Internacionales de Psicología Educacional en Montevideo, algunos psicólogos colegas me decían que la educación no “era lo de ellos”. Al mismo tiempo, los maestros, docentes y otros actores de lo educativo sentían que el evento era de “Psicología” y “no de ellos”. Ni unos ni otros sentían que la Psicología Educacional “era lo de ellos”.  Necesitamos que lo educativo sea lo nuestro.

Estudiantes, Padres, Maestros, Docentes, Psicólogos, Psicopedagogos, Directivos, Políticos y otros actores de lo educativo construimos futuro. Esto debería estar más presente en nuestra reflexión y propuesta. Esta es otra de las preocupaciones que ánima el blog y me gustaría tomarla en esta publicación. Más que analizar el futuro desde perspectivas teóricas y filosóficas, me interesa compartir algunos proyectos animados por colegas que me invitan a construir futuros. Más que repetir recetas viejas que no dan respuesta a los problemas actuales, se han arriesgado a recorrer nuevos caminos y dar vida a nuevos proyectos. Seguramente ustedes tendrán otros ejemplos que ojalá podamos conocer.

El primer de los proyectos es www.psicologiapreventiva.com.uy, impulsado por Juan Luis López. Se trata de un portal en el que Juan Luis intenta seleccionar materiales que puedan contribuir a la prevención en salud mental. Este objetivo es uno de los centrales para cualquier psicólogo y él está intentando, para ello, aprovechar las posibilidades que ofrecen las TICs y las Redes Sociales.  Seguramente a dedicado largas horas a la selección del material, tarea más que importante en estos tiempos. A la vez va creciendo en la producción de contenidos propios. Combina en su proyecto: la formación en psicología y muchos de sus intereses y saberes. Pueden darle una mirada a su página web, ser parte de la comunidad en Facebook y seguirla también en Twitter.

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Landing es el segundo de los proyectos que quiero compartir. Es llevado adelante por Diego Sarroca, psicólogo, a quien le ha tocado vivir en muy distintas partes del mundo. También ha estudiado especialmente lo que ocurre con las personas que por distintas razones deben adaptarse a vivir en distintas comunidades culturales. La sensibilidad  por la situación que viven estas personas, el conocimiento teórico y la propia experiencia personal se concretan en Landing. En un mundo globalizado, donde muchos cambian su escenario vital con cierta frecuencia, parece esta una respuesta oportuna. Quizá nos permite pensar y proponer acciones en otras situaciones similares, donde la adaptación constituye una necesidad crucial.

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Por último, el proyecto que creo está en etapas más iniciales es el que lleva adelante Juan Pablo Cibils (@Chopouy). Él busca complementar su trabajo su trabajo directo y cara a cara con los adolescentes. Con el diseño y uso de algunas aplicaciones que puedan ser de utilidad para trabajar en algunas temáticas con ellos. Juan Pablo tiene muy clara la importancia del vínculo y el trabajo mano a mano. A la vez es sensible a la realidad de los adolescentes y sus nuevas formas y espacios de comunicación. Probablemente avanzará más todavía en la integración de apps y tecnologías que el futuro nos ofrezca. Pueden sumarse.

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Probablemente hay mucho más para decir de estos proyectos. Están invitados a conocerlos, juzgarlos, aportar. Ojalá sigan creciendo y también sumando nuevos proyectos. Es necesario buscar respuestas nuevas a los viejos problemas que seguimos sin resolver y, más todavía, a los que nuestros nuevos contextos van generando.

Les agradezco a todos los que en estos dos años del blog se han interesado, me han hecho llegar algún comentario, me han generado curiosidad. Ojalá algo de esto les haya sido útil. Seguramente habrá nuevas publicaciones del blog, asumiendo que Educación que Necesitamos nos invita y compromete  a construir futuros.

Referencias y recomendaciones

La primera publicación del blog (1 de mayo de 2012)

La publicación del primer año del blog (1 de mayo de 2013)

Cuando Pisa ya no sea noticia

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Mucho se ha hablado en estos tiempos de las pruebas Pisa, de la calidad y equidad del aprendizaje en el sistema educativo uruguayo. Mucho ruido y algunas nueces. Cuando Pisa y otras modas dejen de ser noticia, la evaluación del aprendizaje seguirá siendo una pieza clave en el sistema educativo. En ese post resumo algunas ideas sobre la Evaluación de los Aprendizajes que voy decantando en mi acercamiento a la temática.

  • Así como un termómetro no baja la fiebre, proponer pruebas no necesariamente redunda en mejores aprendizajes. En contextos educativos es necesario fortalecer la función pedagógica de la evaluación. Es decir, que evaluar sirva para favorecer buenos aprendizajes. Para ello debemos revisar y explicitar nuestros objetivos, los momentos y las tareas que proponemos para la evaluación, los criterios para su valoración, las formas de retroalimentar los procesos de aprendizaje.
  • La evaluación es esencial al buen aprendizaje. Probablemente, coincidiremos con Pozo (2008) en que los buenos aprendizajes perduran en el tiempo, los podemos usar cuando el contexto lo justifica y los adquirimos a partir de una práctica óptima. La evaluación parece ir de la mano de ese buen aprendizaje (Huertas y Montero, 2001). Pensemos en algunos aprendizajes de la vida cotidiana en los que el feedback lo proporciona la propia tarea y/o el dispositivo en el que estamos aprendiendo. En los tiempos que corren, usar una cajero automático o poder hablar usando nuevos dispositivos, nos dan retroalimentación clara y muy concreta. Satisfacer nuestra necesidad es signo claro que hemos aprendido. En contextos académicos, esto es diferente, ya que la evaluación está mediada. Es el docente quien evalúa lo que no asegura el buen aprendizaje.
  • Resultados distintos de aprendizaje implican diferentes procesos y deberían ser evaluados de forma diversa. La diversidad en la evaluación no debería ser consecuencia solamente de atender a las diferencias del alumnado, sino de considerar radicalmente  los procesos y resultados de aprendizaje (Pozo, 2008). No esperaríamos que alguien aprenda a andar en bicicleta por contarle la historia de ese medio de trasporte. Si queremos que alguien aprenda a andar en bicicleta le proporcionaremos los medios y las condiciones adecuadas. Seguramente veremos si es capaz de hacerlo, quizá le preguntemos si lo ha logrado o cómo se ha sentido. Difícilmente lo evaluemos preguntándole en una prueba escrita sus conocimientos el equilibrio, la inercia o cómo administra la fuerza sobre el pedal.  A veces, en contextos académicos olvidamos estas premisas y la prueba escrita que apela a conocimientos declarativos se vuelve la forma monopólica de evaluación. ¿Para qué lo van a usar? ¿Qué quiero que hagan con lo que están aprendiendo? Son preguntas que pueden ayudarnos a distinguir los resultados de aprendizaje, los contextos que ayudan a adquirirlos y las mejores condiciones para su evaluación.
  • En definitiva, las tareas de evaluación son el contexto de uso que el docente puede controlar y proponer. Lo que se usa se conserva. La permanencia es una característica del deseado buen aprendizaje, y en gran medida esta dada por el uso de esos aprendizajes.  Más que prometer usos futuros, el docente puede transformar las tareas de evaluación en el contexto en el que poner en juego los aprendizajes que se van proponiendo.  A veces la evaluación queda disociada del proceso de adquisición y de los usos futuros de ese conocimiento, y no contribuye de ese modo a aprendizajes que perduran.
  • Dada la diversidad propia del aprendizaje, del alumnado y de los fines de la evaluación, será muy útil contar con un repertorio más amplio de herramientas de evaluación (observación, preguntas en clase, trabajo en clase y fuera de ella, portafolios, pruebas abiertas y objetivas). Es necesario que revisemos las prácticas de evaluación y las herramientas que utilizamos partiendo de los resultados de aprendizaje que queremos evaluar. Encuentro particularmente interesante el uso de rúbricas. Nos ayudan a volver sobre los objetivos de aprendizaje. Pueden orientar nuestra acción y las de los alumnos.  También contribuyen a transparentar la calificación.
  • En tiempos donde valoramos el aprendizaje autónomo y que sigamos aprendiendo toda la vida,  resulta fundamental contribuir al desarrollo de la autorregulación. Deberíamos potenciar el desarrollo de la autoevaluación  en todos los niveles del sistema educativo. Rápidamente la evaluación del aprendizaje académico queda delegada en el docente y gran parte del control del proceso de aprendizaje. Definir, explicitar y comunicar criterios de evaluación puede ser un gran paso hacia la autoevaluación. Otro paso en esa dirección es dar la posibilidad al alumno de tomar decisiones sobre su propio proceso de aprendizaje.

Como a muchos de ustedes me tocará en unos días comenzar los cursos. ¡A aprender (y a evaluar) se ha dicho!

Referencias y recomendaciones

Andrade, H. (2019). A critical review of research on student self-assessment. Frontiers in Education, 4(4), 198–213. https://doi.org/10.1057/ejis.1996.2

El arte de la palabra se aprende (publicación en el blog)

Huertas, J. A.; Montero, I. (2001) La interacción en el aula. Aprender con los demás. Buenos Aires: Aique.

Pozo, J. I. (2008) Aprendices y Maestros (2da ed.). Madrid: Alianza.

Pisa en OCDE

Agradezco al Lic. Juan Pablo Cibils por haber puesto el título antes que este post se escribiera, y a las docentes del Colegio Los Pilares con quienes hemos compartido la reflexión en estos días.

Las Ventanas de la Autorregulación

Ventanas

Al escribir este post tengo presente especialmente a muchos estudiantes de educación secundaria que conocí, que habitualmente comenzaban a esforzarse a esta altura de año, faltando pocas semanas para finalizar los cursos. Rápidamente se desanimaban por los malos resultados que seguían obteniendo, aunque se habían esforzado un poco más. Para ellos, “ponerse a estudiar” era una actividad en la que repetían de forma rígida el mismo procedimiento: leer los apuntes o el libro de texto y “hacerse una idea” para intentar repetirla llegada la ocasión. Cuando se resolvían a estudiar hacían siempre lo mismo, independientemente de las asignaturas, los contenidos, condiciones y exigencias. En consecuencia, pocas veces lograban los buenos resultados que deseaban y menos aún disfrutaban del aprendizaje.

Pensando en estos estudiantes, me gustaría repasar brevemente un modelo teórico que puede abrirnos algunas ventanas a la constelación de procesos implicados en la autorregulación, que les de pie a trasformarse en aprendices activos y comprometidos con su propio proceso.

Hace unos treinta años la psicología ha venido trabajando sobre el constructo de autorregulación. En ese tiempo, han ido surgiendo distintos modelos, que intentan bosquejar cómo controlamos nuestras acciones, sentimientos y pensamientos para alcanzar nuestros objetivos en contextos dinámicos. Propongo esta vez trabajar sobre el modelo cíclico propuesto por Zimmerman (2000). Dada su sencillez puede permitirnos avanzar en la complejidad de los procesos que gobiernan nuestras acciones.

El modelo esquematiza y ordena lo que muchas personas han contado sobre cómo encaran sus tareas de aprendizaje, e intenta organizar los procesos eficaces que ponen en juego los estudiantes de mejor rendimiento académico (Zimmerman y Martínez-Pons, 1986).  El modelo se centra especialmente en procesos cognitivos y concientes. Probablemente, al revisar alguna actividad que nos ha costado mucho, encontremos rastros de alguna de estas fases en nuestra manera de resolver los problemas. También es cierto que, en tareas en las que nos hemos convertido en expertos, estos procesos se han vuelto invisibles para nosotros.

Zimmerman propone un modelo estructurado en tres fases (Ver figura 1.1) que se relacionan sistémica y dinámicamente, en las que destaca el carácter proactivo al servicio de la consecución de las metas. Desde una visión estructural se abren tres ventanas a los procesos implicados en la autorregulación que son las fases de:

  • planificación,
  • supervisión y control de la ejecución,
  • evaluación.

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La fase inicial es la de PLANIFICACIÓN. Zimmerman considera que el análisis previo de la tarea que vamos a realizar juega un papel importante para concretar con éxito la misma. Destaca en esta fase el papel de creencias como la autoeficacia, el valor de la tarea, los resultados esperados y la orientación motivacional adoptada. También considera relevante la definición de metas y la posibilidad de imaginar un plan de acción. Volvamos sobre nuestra experiencia cómo aprendices y tratemos de identificar tareas en las qué logramos identificar estrategias de planificación.  Podría ser útil preguntarnos en qué tareas podríamos mejorar si enriqueciéramos nuestra planificación. La planificación resulta clave para lograr la flexibilidad que el éxito en las tareas académicas requiere. A veces no damos lugar a la planificación, resolvemos siempre de la misma manera y no logramos los mejores resultados.

Posteriormente describe la fase de EJECUCIÓN o control volitivo que se da mientras realizamos la tarea. Zimmerman destaca algunas estrategias que contribuyen en esa fase a ganar control de nuestras acciones: las autoinstrucciones que nos damos, trabajar con imágenes mentales, aumentar la concentración y hacer uso de estrategias vinculadas a la tarea. También destaca en esta fase el valor de la supervisión y el monitoreo de nuestras acciones.  Recordemos lo difícil que puede resultar saber si vamos bien cuando apenas estamos comenzando los aprendizajes en una nueva disciplina, y lo valioso que resulta empezar a tener criterios para monitorearnos en ello.

Finalmente, el modelo de Zimmerman incluye la fase de EVALUACIÓN en la que se hacen juicios sobre los resultados y el proceso realizado. Al finalizar la tarea juzgamos nuestro éxito o fracaso en la misma, damos cuenta de cómo lo hemos conseguido, establecemos expectativas a futuro. En ámbitos educativos, por distintas razones, la evaluación ha quedado delegada en el docente, casi hasta el monopolio. Es necesario, devolverle al aprendiz la posibilidad de autoevaluarse si es que queremos que realmente puedan autogestionar su aprendizaje.

Recuerdo que en un post anterior sobre la autorregulación planteaba que quizá una dificultad para su enseñanza fuera la falta de herramientas teóricas para analizar nuestras experiencias de aprendizaje y prácticas de enseñanza. Esta herramienta, como decían los antiguos vendedores, “no debería faltar en el bolsillo del caballero, ni en la cartera de la dama”. Aprendices y enseñantes podrían beneficiarse al contar con algún esquema teórico que permita revisar y enriquecer su oficio. Considero a partir de este esquema estructural de tres fases y las estrategias implicadas en cada una de ellas podemos intentar pensar y describir cómo se desarrrolla la autorregulación desde los primeros años. Un ejemplo de ello, lo encontramos en la propuesta de Wigfield, Klauda y Cambria (2011), quienes revisan cómo se desarrollan a lo largo de la vida estas tres fases. Del mismo modo, podemos identificar estrategias útiles que podrían ser objeto de enseñanza. Veamos en la práctica qué es lo que el modelo nos puede ofrecer para ayudar a estos estudiantes que nos preocupan.

Cocinando

Referencias y recomendaciones

Panadero, E., & Alonso-Tapia, J. (2014). ¿ Cómo autorregulan nuestros alumnos ? Revisión del modelo cíclico de Zimmerman sobre autorregulación del aprendizaje. Anales de Psicología, 30(2), 450–462.

Trías, D., Huertas, J. A., & García-Andrés, E. (2012). Escenarios que favorecen la autorregulación. In D. Trías & A. Cuadro (Eds.), Psicología Educacional:Aportes para el cambio educativo. Montevideo: Grupo Magro Editores.

Zimmerman, B. (2000). Attaining self-regulation. A social cognitive perspective. In M. Boekaerts, P. Pintrich, & M. Zeidner (Eds.), Handbook of Self-Regulation. New York: Academic Press.

Zimmerman, B. J., & Moylan, A. (2009). Self-Regulation. Where metacognition and motivation intersect. In D. Hacker, J. Dunlosky, & A. C. Graesser (Eds.), Handbook of Metacognition in Educaction. New York: Routledge.

 Zimmerman, B. J., & Martínez-Pons, M. (1986). Development of a Structured Interview for Assessing Student Use of Self-Regulated Learning Strategies. American Educational Research Journal, 23(4), 614. doi:10.2307/1163093

Wigfield, A., Klauda, S. L., & Cambria, J. (2011). Influences on the development of Academic Self-regulatory processes. In B. J. Zimmerman & D. H. Schunk (Eds.), Handbook of Self-Regulation of Learning and Performance. New York: Routledge.

 

 

¿Hasta dónde llegarán nuestros alumnos? (Segunda parte)

¿Hasta dónde llegarán nuestros estudiantes?

¿Hasta dónde llegarán nuestros estudiantes?

La pregunta de hasta dónde llegarán nuestros estudiantes sigue planteada. Estamos cerrando un nuevo semestre de clases en la universidad. En medio de la definición de calificaciones, exámenes, correcciones, alegrías, tensiones, enojos, el cierre de los cursos nos propone a estudiantes y docentes hacer balance. Aprovechando este tiempo, una vez más me gustaría compartir algunos de los trabajos que algunos estudiantes han realizado en estos cursos.  El uso de #TICS nos permite abrir las fronteras de la clase y con ello volver más útiles los trabajos, que de otro modo quedarían archivados en algún depósito poco frecuentado.

El  diseñar tareas que puedan ser verdaderamente útiles es una de las condiciones que pueden contribuir a motivar a nuestros estudiantes y, claro está, la de los docentes (así lo voy experimentando). Generar tareas útiles constituye un verdadero desafío y no siempre es sencillo resolverlo, pero sería necesario tenerlo presente.

No quiero extender demasiado este post, ya que lo que más me interesa es que revisen estos productos, puedan comentarlos y usarlos si les parece oportuno. Quedan fuera de esta lista algunos trabajos valiosos, pero el formato o condicionamientos del contexto impiden compartirlos.

Les agradezco a los estudiantes que se han desafiado en la elaboración de estos productos y ahora les toca a ustedes darles una mirada: