La foto de cada mes. Una invitación a seguir andando, en un año de muchos proyectos colectivos e individuales.
Las Ventanas de la Autorregulación
Al escribir este post tengo presente especialmente a muchos estudiantes de educación secundaria que conocí, que habitualmente comenzaban a esforzarse a esta altura de año, faltando pocas semanas para finalizar los cursos. Rápidamente se desanimaban por los malos resultados que seguían obteniendo, aunque se habían esforzado un poco más. Para ellos, «ponerse a estudiar» era una actividad en la que repetían de forma rígida el mismo procedimiento: leer los apuntes o el libro de texto y «hacerse una idea» para intentar repetirla llegada la ocasión. Cuando se resolvían a estudiar hacían siempre lo mismo, independientemente de las asignaturas, los contenidos, condiciones y exigencias. En consecuencia, pocas veces lograban los buenos resultados que deseaban y menos aún disfrutaban del aprendizaje.
Pensando en estos estudiantes, me gustaría repasar brevemente un modelo teórico que puede abrirnos algunas ventanas a la constelación de procesos implicados en la autorregulación, que les de pie a trasformarse en aprendices activos y comprometidos con su propio proceso.
Hace unos treinta años la psicología ha venido trabajando sobre el constructo de autorregulación. En ese tiempo, han ido surgiendo distintos modelos, que intentan bosquejar cómo controlamos nuestras acciones, sentimientos y pensamientos para alcanzar nuestros objetivos en contextos dinámicos. Propongo esta vez trabajar sobre el modelo cíclico propuesto por Zimmerman (2000). Dada su sencillez puede permitirnos avanzar en la complejidad de los procesos que gobiernan nuestras acciones.
El modelo esquematiza y ordena lo que muchas personas han contado sobre cómo encaran sus tareas de aprendizaje, e intenta organizar los procesos eficaces que ponen en juego los estudiantes de mejor rendimiento académico (Zimmerman y Martínez-Pons, 1986). El modelo se centra especialmente en procesos cognitivos y concientes. Probablemente, al revisar alguna actividad que nos ha costado mucho, encontremos rastros de alguna de estas fases en nuestra manera de resolver los problemas. También es cierto que, en tareas en las que nos hemos convertido en expertos, estos procesos se han vuelto invisibles para nosotros.
Zimmerman propone un modelo estructurado en tres fases (Ver figura 1.1) que se relacionan sistémica y dinámicamente, en las que destaca el carácter proactivo al servicio de la consecución de las metas. Desde una visión estructural se abren tres ventanas a los procesos implicados en la autorregulación que son las fases de:
- planificación,
- supervisión y control de la ejecución,
- evaluación.

La fase inicial es la de PLANIFICACIÓN. Zimmerman considera que el análisis previo de la tarea que vamos a realizar juega un papel importante para concretar con éxito la misma. Destaca en esta fase el papel de creencias como la autoeficacia, el valor de la tarea, los resultados esperados y la orientación motivacional adoptada. También considera relevante la definición de metas y la posibilidad de imaginar un plan de acción. Volvamos sobre nuestra experiencia cómo aprendices y tratemos de identificar tareas en las qué logramos identificar estrategias de planificación. Podría ser útil preguntarnos en qué tareas podríamos mejorar si enriqueciéramos nuestra planificación. La planificación resulta clave para lograr la flexibilidad que el éxito en las tareas académicas requiere. A veces no damos lugar a la planificación, resolvemos siempre de la misma manera y no logramos los mejores resultados.
Posteriormente describe la fase de EJECUCIÓN o control volitivo que se da mientras realizamos la tarea. Zimmerman destaca algunas estrategias que contribuyen en esa fase a ganar control de nuestras acciones: las autoinstrucciones que nos damos, trabajar con imágenes mentales, aumentar la concentración y hacer uso de estrategias vinculadas a la tarea. También destaca en esta fase el valor de la supervisión y el monitoreo de nuestras acciones. Recordemos lo difícil que puede resultar saber si vamos bien cuando apenas estamos comenzando los aprendizajes en una nueva disciplina, y lo valioso que resulta empezar a tener criterios para monitorearnos en ello.
Finalmente, el modelo de Zimmerman incluye la fase de EVALUACIÓN en la que se hacen juicios sobre los resultados y el proceso realizado. Al finalizar la tarea juzgamos nuestro éxito o fracaso en la misma, damos cuenta de cómo lo hemos conseguido, establecemos expectativas a futuro. En ámbitos educativos, por distintas razones, la evaluación ha quedado delegada en el docente, casi hasta el monopolio. Es necesario, devolverle al aprendiz la posibilidad de autoevaluarse si es que queremos que realmente puedan autogestionar su aprendizaje.
Recuerdo que en un post anterior sobre la autorregulación planteaba que quizá una dificultad para su enseñanza fuera la falta de herramientas teóricas para analizar nuestras experiencias de aprendizaje y prácticas de enseñanza. Esta herramienta, como decían los antiguos vendedores, «no debería faltar en el bolsillo del caballero, ni en la cartera de la dama». Aprendices y enseñantes podrían beneficiarse al contar con algún esquema teórico que permita revisar y enriquecer su oficio. Considero a partir de este esquema estructural de tres fases y las estrategias implicadas en cada una de ellas podemos intentar pensar y describir cómo se desarrrolla la autorregulación desde los primeros años. Un ejemplo de ello, lo encontramos en la propuesta de Wigfield, Klauda y Cambria (2011), quienes revisan cómo se desarrollan a lo largo de la vida estas tres fases. Del mismo modo, podemos identificar estrategias útiles que podrían ser objeto de enseñanza. Veamos en la práctica qué es lo que el modelo nos puede ofrecer para ayudar a estos estudiantes que nos preocupan.
Referencias y recomendaciones
Zimmerman, B. (2000). Attaining self-regulation. A social cognitive perspective. In M. Boekaerts, P. Pintrich, & M. Zeidner (Eds.), Handbook of Self-Regulation. New York: Academic Press.
Zimmerman, B. J., & Moylan, A. (2009). Self-Regulation. Where metacognition and motivation intersect. In D. Hacker, J. Dunlosky, & A. C. Graesser (Eds.), Handbook of Metacognition in Educaction. New York: Routledge.
Zimmerman, B. J., & Martínez-Pons, M. (1986). Development of a Structured Interview for Assessing Student Use of Self-Regulated Learning Strategies. American Educational Research Journal, 23(4), 614. doi:10.2307/1163093
Wigfield, A., Klauda, S. L., & Cambria, J. (2011). Influences on the development of Academic Self-regulatory processes. In B. J. Zimmerman & D. H. Schunk (Eds.), Handbook of Self-Regulation of Learning and Performance. New York: Routledge.
¿Hasta dónde llegarán nuestros alumnos? (Segunda parte)

La pregunta de hasta dónde llegarán nuestros estudiantes sigue planteada. Estamos cerrando un nuevo semestre de clases en la universidad. En medio de la definición de calificaciones, exámenes, correcciones, alegrías, tensiones, enojos, el cierre de los cursos nos propone a estudiantes y docentes hacer balance. Aprovechando este tiempo, una vez más me gustaría compartir algunos de los trabajos que algunos estudiantes han realizado en estos cursos. El uso de #TICS nos permite abrir las fronteras de la clase y con ello volver más útiles los trabajos, que de otro modo quedarían archivados en algún depósito poco frecuentado.
El diseñar tareas que puedan ser verdaderamente útiles es una de las condiciones que pueden contribuir a motivar a nuestros estudiantes y, claro está, la de los docentes (así lo voy experimentando). Generar tareas útiles constituye un verdadero desafío y no siempre es sencillo resolverlo, pero sería necesario tenerlo presente.
No quiero extender demasiado este post, ya que lo que más me interesa es que revisen estos productos, puedan comentarlos y usarlos si les parece oportuno. Quedan fuera de esta lista algunos trabajos valiosos, pero el formato o condicionamientos del contexto impiden compartirlos.
Les agradezco a los estudiantes que se han desafiado en la elaboración de estos productos y ahora les toca a ustedes darles una mirada:
- Introducción a la Psicología Educacional (Moreira y Lobo, estudiantes de Psicología en el curso de Psicología Educacional)
- Educación y necesidad de cambios (Cittadino, Lagoa, Purificatti y Villanueva, estudiantes de Psicopedagogía en el curso de Psicología Educacional)
- Inclusión educativa (Bonino, Fitipaldo y Munsch, estudiantes de Psicología en el curso de Psicología Educacional)
- Evaluación del aprendizaje en sistema educativo (Natanzon y Von Sanden, estudiantes de Psicopedagogía en el curso de Evaluación de los Aprendizajes)
- Evaluación de los aprendizajes: aproximación a la temática (Castro y Fagoaga, estudiantes de Psicopedagogía en el curso de Evaluación de los Aprendizajes).
XII Jornadas Internacionales de Psicología Educacional
En pocos días participaré de una nueva edición de las Jornadas Internacionales de Psicología Educacional. Esta vez se desarrollarán los días 8, 9 y 10 de noviembre en Talca, Chile y las organizará la Universidad Católica de Maule. Es una nueva oportunidad para mi de encontrarme con algunos amigos, conocer valiosas experiencias e investigación que se hace en la región, en conjunto contribuir a la construcción de una Psicología Educacional que responda a los desafíos de la región.
Estas Jornadas no son exclusivamente para psicólogos, la Psicología Educacional es una herramienta que debería servir a todos aquellos que hacen la educación. Insisto en que esta característica es esencial a una disciplina que busca contribuir a mejorar la educación que proponemos. Claro que para que sea verdaderamente útil debe partir de las necesidades de quienes hacen la educación y devolverle conocimientos pertinentes y relevantes que contribuyan al quehacer educativo cotidiano.
Es evidente que los problemas de la realidad educativa son lo suficientemente complejos y dinámicos como agotarlos en una única mirada o propuesta única de resolución. Probablemente se requiere para abordarlos de múltiples esfuerzos desde distintas perspectivas teóricas y enfoques metodológicos. La diversidad debería ser valor y riqueza también a la hora de generar el conocimiento que nos permita cambiar y construir nuevas realidades.
Se resumirán allí muchas horas de trabajo, lectura e investigación, que pueden potenciarse en la medida en que se comparten. Encuentros como este vienen contribuir a aumentar significativamente la cooperación y el intercambio, también la calidad de los conocimientos que construimos. Ojalá aporten herramientas valiosas para los cambios de la educación que necesitamos.
¡Están invitados!
Referencias y Recomendaciones
XVIII Jornadas Internacionales de Psicología Educacional. Video bienvenida
XVIII Jornadas Internacionales de Psicología Educacional http://jipse.org/
XII Jornadas Internacionales de Psicología Educacional http://www.xii-jornadas-psicologia.ucm.cl/
Autorregular el aprendizaje: desafío y camino
En contextos de incertidumbre y cambio permanente, tanto estudiantes como docentes, debemos desarrollar nuestra capacidad para gestionar nuestros aprendizajes (https://educacionquenecesitamos.wordpress.com/2012/05/11/el-futuro-es-ahora-segunda-parte/). Esta es competencia resulta vital para adaptarnos a contextos abiertos y cambiantes. El concepto de autorregulación, que se utiliza en distintos ámbitos de la psicología, puede servirnos a la hora de conocer qué procesos ponemos en juego a la hora de gestionar nuestro aprendizaje y a la vez orientar nuestras acciones para desarrollar dicha competencia.
¿Cómo podemos favorecer la autonomía y participación de nuestros estudiantes? Entiendo que el desarrollo de la autorregulación constituye un desafío importante en contextos educativos, y es a la vez, el camino para lograr mayor participación y calidad en los aprendizajes.
A continuación retomaré algunos párrafos incluidos en un capítulo que trabajamos sobre «Escenarios que favorecen la autorregulación» (Trías, Huertas y García, 2012), buscando presentar el concepto de autorregulación:
De manera recurrente, se ha entendido que autorregulación son aquellos procesos de control que ponemos en juego para planificar la realización de una actividad y controlar así nuestros propios pensamientos, sentimientos y conductas, respondiendo sistémicamente a un contexto dado y al servicio del logro de nuestros objetivos (Vohs y Baumeister, 2004).
A veces los estudiantes no se esfuerzan, a pesar que les interese la tarea o tengan claros los objetivos de aprendizaje. En algunos casos no se esfuerzan porque no saben cómo llevar a cabo la tarea. Ellos demuestran que no necesariamente “querer es poder”. En esas situaciones quieren pero no saben bien cómo proceder o resolver los problemas que les surgen y acaban por no continuar. Muchos estudios empíricos (Alonso Tapia, 2005; Kuhl, 1987, 1994, 2000, 2001) han comprobado que no saber cómo actuar ante una dificultad influye directamente en que se pongan o no a trabajar, en que lo hagan con interés y dedicación y en este sentido, que cambien sus estrategias iniciales por otras menos eficaces e incluso en que abandonen. En definitiva, llamamos autorregulación al conjunto de procesos que manejan las acciones, sentimientos y pensamientos que se ponen en marcha al realizar una actividad.
Como decimos, al utilizar el constructo de autorregulación más que pensar en un único proceso psicológico deberíamos pensar en una constelación de procesos de distinto nivel que están al servicio de nuestra adaptación, maximizando el control de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones para alcanzar las metas que nos proponemos.

Esta figura condensa elementos de distintos modelos teóricos con respaldo empírico. Puede servir de mapa a quienes quieren proponer escenarios que estimulen la autorregulación en cualquier nivel del sistema educativo. De hecho hace algunos años venimos trabajando en ello, por ejemplo enseñar autorregulación en la comprensión de textos en clase de Filosofía. Se trata de un esquema básico que puede permitir conceptualizar distintos procesos de autorregulación y orientar acciones para estimularlos. Creo que favorecer la autorregulación es parte de la educación que necesitamos. Esto es posible y necesario.
Referencias y recomendaciones
Trías, D., Huertas, J. A., & García-Andrés, E. (2012). Escenarios que favorecen la autorregulación. En D. Trías & A. Cuadro (Eds.), Psicología Educacional:Aportes para el cambio educativo. Montevideo: Grupo Magro Editores.

Presentación de Autorregulación y Control Volitivo http://prezi.com/ixdui-wx0pyg/autorregulacion-y-control-volitivo/
Aprender, Motivar, Participar (Versión Beta): presentación utilizada en las XII Jornadas Internacionales de Psicología Educacional en Talca, Chile.









