Hace un tiempo vengo haciendo esta pregunta a estudiantes de distintas edades, en la escuela, el liceo y también en la universidad. Las respuestas que me van llegando dicen más que muchos instrumentos sofisticados:
«Ufff… me estás matando…»
«¡Qué pregunta me estás haciendo!»
«¿Qué me estás preguntando?… el profe sabrá.»
«Uy… es obvio… si estuve estudiando, aprendí.»
«No sé, porque lo entiendo y ta.»
«Porque se lo puedo repetir a mi madre.»
«Porque hago esos ejercicios.»
Esas respuestas me siguen dando vueltas y creo que vale la pena pensarlas un poco más. No son ideas sueltas o simplemente respuestas rápidas: cada una expresa un criterio sobre qué significa haber aprendido. Y esos criterios son muy distintos entre sí.
Hay quienes no logran expresar un criterio: la pregunta los descoloca. Hay quienes delegan el juicio en otro: «el profe sabrá». Hay quienes entienden que aprender es haber dedicado tiempo: «si estudié, aprendí». Hay quienes usan la repetición como prueba: «puedo contárselo a mi madre, entonces lo sé». Y hay quienes empiezan a mirar su propio proceso: «hago ejercicios, me pongo a prueba».
Huellas de la autorregulación del aprendizaje
La autorregulación del aprendizaje no se ve. Nadie observa directamente cómo otro planifica, monitorea su comprensión o decide que ya estudió lo suficiente. Solo accedemos a huellas: lo que el estudiante dice, hace o produce. Preguntar es la forma más simple y, quizás, la más subestimada de acceder a una de esas huellas. No es casual: una revisión sistemática reciente muestra que, de todo lo que los docentes sabemos sobre la autorregulación, saber evaluarla es la dimensión menos desarrollada, y que solemos apoyarnos en impresiones intuitivas más que en procedimientos sistemáticos (Karlen y Dignath, 2026).
El criterio para dejar de estudiar
Cuando un estudiante responde «porque se lo puedo repetir», nos está mostrando el criterio con el que decide dejar de estudiar. Ese criterio explica muchas escenas de aula: el que participa repitiendo casi textualmente y se desconcierta cuando le piden una opinión; el que releyó tres veces un texto sin detenerse en lo que no comprendía, convencido de que leer más veces es estudiar mejor. El problema no suele ser la falta de esfuerzo. Es un criterio de logro que confunde recordar con comprender.
La pregunta se renueva con cada herramienta. Cuando pregunté para qué estaban usando la inteligencia artificial, aparecieron respuestas bien distintas: «le pido los resúmenes para ahorrar tiempo», «en los temas nuevos le pido un resumen primero, para entender lo básico, y después leo el texto yo», «leo el texto, después le pido un resumen y comparo con lo que entendí yo». La herramienta es la misma; la regulación del aprendizaje que hay detrás, no. Y solo la vemos si preguntamos.
Hay algo más. Estas preguntas no solo informan al docente: hacen pensar al estudiante. Quien responde «uy… ¿cómo sé que aprendí?» está, tal vez por primera vez, volviendo la mirada sobre su propio proceso. La pregunta evalúa y a la vez media: abre un espacio de reflexión metacognitiva que de otro modo no ocurre. Evaluar la autorregulación es, en este sentido, el primer paso para enseñarla.
Preguntar también nos enseña a los docentes
Esto vale también para nosotros. Los docentes seguimos aprendiendo a lo largo del ciclo vital, y la autorregulación también es cosa nuestra: las mismas preguntas pueden retroalimentar nuestra propia autorregulación: ¿cómo sé que preparé bien esta clase? ¿Con qué criterio decido que ya está? En un estudio con maestras uruguayas encontramos algo llamativo: estrategias que usan cuando aprenden —monitorear la tarea, darse autoinstrucciones— casi no aparecen cuando enseñan, y autoevaluar el proceso fue de lo menos mencionado en ambos roles (Ronqui Leites et al., 2025). Preguntarnos es una forma de recuperar ese saber que ya tenemos y ponerlo a disposición de los estudiantes.
Cuatro preguntas para llevar al aula
Algunas preguntas sencillas, al alcance de cualquier docente, sin instrumentos ni protocolos:
- ¿Cómo sabés que aprendiste?
- ¿Cómo te das cuenta, mientras estudiás, de si estás entendiendo?
- ¿Cómo decidís que ya estudiaste suficiente?
- ¿Qué hacés cuando algo se pone difícil o aburrido?
No hace falta calificar las respuestas. Alcanza con escucharlas, tomarlas en serio y devolverlas a la conversación: ¿repetir es lo mismo que comprender? ¿Estudiar mucho tiempo garantiza aprender? Generar climas donde se pueda compartir lo que hacemos para aprender es una condición, modesta pero real, para que la autorregulación se desarrolle. Porque la autorregulación se desarrolla, y la enseñanza puede contribuir a eso en la educación que necesitamos.
¿Y vos? ¿Qué te responden tus estudiantes cuando les preguntás cómo saben que aprendieron? Te leo en los comentarios.
Referencias y recomendaciones
Karlen, Y., & Dignath, C. (2026). A Systematic Review of Teachers’ Knowledge of Self-Regulated Learning and its Assessment. Educational Psychology Review, 38(1), 101. https://doi.org/10.1007/s10648-026-10171-2
Ronqui, V., Trias, D., Huertas, J. A., & Eiroa, C. (2025). Creencias y prácticas de maestras de Educación Primaria acerca de la autorregulación del aprendizaje. Interdisciplinaria. Revista de Psicología y Ciencias Afines, 42(1).
Las respuestas citadas provienen de conversaciones con estudiantes en el marco de nuestro trabajo de investigación y enseñanza sobre aprendizaje autorregulado.

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