Cuando Pisa ya no sea noticia

bici volando

Mucho se ha hablado en estos tiempos de las pruebas Pisa, de la calidad y equidad del aprendizaje en el sistema educativo uruguayo. Mucho ruido y algunas nueces. Cuando Pisa y otras modas dejen de ser noticia, la evaluación del aprendizaje seguirá siendo una pieza clave en el sistema educativo. En ese post resumo algunas ideas sobre la Evaluación de los Aprendizajes que voy decantando en mi acercamiento a la temática.

  • Así como un termómetro no baja la fiebre, proponer pruebas no necesariamente redunda en mejores aprendizajes. En contextos educativos es necesario fortalecer la función pedagógica de la evaluación. Es decir, que evaluar sirva para favorecer buenos aprendizajes. Para ello debemos revisar y explicitar nuestros objetivos, los momentos y las tareas que proponemos para la evaluación, los criterios para su valoración, las formas de retroalimentar los procesos de aprendizaje.
  • La evaluación es esencial al buen aprendizaje. Probablemente, coincidiremos con Pozo (2008) en que los buenos aprendizajes perduran en el tiempo, los podemos usar cuando el contexto lo justifica y los adquirimos a partir de una práctica óptima. La evaluación parece ir de la mano de ese buen aprendizaje (Huertas y Montero, 2001). Pensemos en algunos aprendizajes de la vida cotidiana en los que el feedback lo proporciona la propia tarea y/o el dispositivo en el que estamos aprendiendo. En los tiempos que corren, usar una cajero automático o poder hablar usando nuevos dispositivos, nos dan retroalimentación clara y muy concreta. Satisfacer nuestra necesidad es signo claro que hemos aprendido. En contextos académicos, esto es diferente, ya que la evaluación está mediada. Es el docente quien evalúa lo que no asegura el buen aprendizaje.
  • Resultados distintos de aprendizaje implican diferentes procesos y deberían ser evaluados de forma diversa. La diversidad en la evaluación no debería ser consecuencia solamente de atender a las diferencias del alumnado, sino de considerar radicalmente  los procesos y resultados de aprendizaje (Pozo, 2008). No esperaríamos que alguien aprenda a andar en bicicleta por contarle la historia de ese medio de trasporte. Si queremos que alguien aprenda a andar en bicicleta le proporcionaremos los medios y las condiciones adecuadas. Seguramente veremos si es capaz de hacerlo, quizá le preguntemos si lo ha logrado o cómo se ha sentido. Difícilmente lo evaluemos preguntándole en una prueba escrita sus conocimientos el equilibrio, la inercia o cómo administra la fuerza sobre el pedal.  A veces, en contextos académicos olvidamos estas premisas y la prueba escrita que apela a conocimientos declarativos se vuelve la forma monopólica de evaluación. ¿Para qué lo van a usar? ¿Qué quiero que hagan con lo que están aprendiendo? Son preguntas que pueden ayudarnos a distinguir los resultados de aprendizaje, los contextos que ayudan a adquirirlos y las mejores condiciones para su evaluación.
  • En definitiva, las tareas de evaluación son el contexto de uso que el docente puede controlar y proponer. Lo que se usa se conserva. La permanencia es una característica del deseado buen aprendizaje, y en gran medida esta dada por el uso de esos aprendizajes.  Más que prometer usos futuros, el docente puede transformar las tareas de evaluación en el contexto en el que poner en juego los aprendizajes que se van proponiendo.  A veces la evaluación queda disociada del proceso de adquisición y de los usos futuros de ese conocimiento, y no contribuye de ese modo a aprendizajes que perduran.
  • Dada la diversidad propia del aprendizaje, del alumnado y de los fines de la evaluación, será muy útil contar con un repertorio más amplio de herramientas de evaluación (observación, preguntas en clase, trabajo en clase y fuera de ella, portafolios, pruebas abiertas y objetivas). Es necesario que revisemos las prácticas de evaluación y las herramientas que utilizamos partiendo de los resultados de aprendizaje que queremos evaluar. Encuentro particularmente interesante el uso de rúbricas. Nos ayudan a volver sobre los objetivos de aprendizaje. Pueden orientar nuestra acción y las de los alumnos.  También contribuyen a transparentar la calificación.
  • En tiempos donde valoramos el aprendizaje autónomo y que sigamos aprendiendo toda la vida,  resulta fundamental contribuir al desarrollo de la autorregulación. Deberíamos potenciar el desarrollo de la autoevaluación  en todos los niveles del sistema educativo. Rápidamente la evaluación del aprendizaje académico queda delegada en el docente y gran parte del control del proceso de aprendizaje. Definir, explicitar y comunicar criterios de evaluación puede ser un gran paso hacia la autoevaluación. Otro paso en esa dirección es dar la posibilidad al alumno de tomar decisiones sobre su propio proceso de aprendizaje.

Como a muchos de ustedes me tocará en unos días comenzar los cursos. ¡A aprender (y a evaluar) se ha dicho!

Referencias y recomendaciones

Andrade, H. (2019). A critical review of research on student self-assessment. Frontiers in Education, 4(4), 198–213. https://doi.org/10.1057/ejis.1996.2

El arte de la palabra se aprende (publicación en el blog)

Huertas, J. A.; Montero, I. (2001) La interacción en el aula. Aprender con los demás. Buenos Aires: Aique.

Pozo, J. I. (2008) Aprendices y Maestros (2da ed.). Madrid: Alianza.

Pisa en OCDE

Agradezco al Lic. Juan Pablo Cibils por haber puesto el título antes que este post se escribiera, y a las docentes del Colegio Los Pilares con quienes hemos compartido la reflexión en estos días.

¿Hasta dónde llegarán nuestros alumnos? (Segunda parte)

¿Hasta dónde llegarán nuestros estudiantes?

¿Hasta dónde llegarán nuestros estudiantes?

La pregunta de hasta dónde llegarán nuestros estudiantes sigue planteada. Estamos cerrando un nuevo semestre de clases en la universidad. En medio de la definición de calificaciones, exámenes, correcciones, alegrías, tensiones, enojos, el cierre de los cursos nos propone a estudiantes y docentes hacer balance. Aprovechando este tiempo, una vez más me gustaría compartir algunos de los trabajos que algunos estudiantes han realizado en estos cursos.  El uso de #TICS nos permite abrir las fronteras de la clase y con ello volver más útiles los trabajos, que de otro modo quedarían archivados en algún depósito poco frecuentado.

El  diseñar tareas que puedan ser verdaderamente útiles es una de las condiciones que pueden contribuir a motivar a nuestros estudiantes y, claro está, la de los docentes (así lo voy experimentando). Generar tareas útiles constituye un verdadero desafío y no siempre es sencillo resolverlo, pero sería necesario tenerlo presente.

No quiero extender demasiado este post, ya que lo que más me interesa es que revisen estos productos, puedan comentarlos y usarlos si les parece oportuno. Quedan fuera de esta lista algunos trabajos valiosos, pero el formato o condicionamientos del contexto impiden compartirlos.

Les agradezco a los estudiantes que se han desafiado en la elaboración de estos productos y ahora les toca a ustedes darles una mirada:

¿Hasta dónde llegarán nuestros alumnos?

Estoy terminando un intenso semestre de cursos en la universidad. Psicología Educacional, Evaluación de los Aprendizajes, Psicología del Desarrollo y Metodología de la Investigación han sido los cursos que me ha tocado proponer. Quiero compartir algunos trabajos que han elaborado estudiantes de estos cursos. Creo que se trata de productos que abren posibilidad de seguir aprendiendo, tanto a los alumnos como a los docentes. Me gustaría pudieran darse el tiempo para mirarlos, usarlos, comentarlos, disfrutarlos. A la vez quisiera que nos preguntáramos hasta dónde pueden llegar nuestros alumnos y qué necesitan para potenciar su trabajo.

Cada curso implica una inversión colectiva considerable. Pensemos en un curso, como el de Psicología Educacional, de unas 45 horas de clases presenciales, en el que se matriculan unos 50 alumnos.  Sumadas llegan a ser unas 2250 horas de actividad, sin considerar el tiempo que los alumnos dedican fuera del curso. Ese tiempo implica el gasto de una energía muy valiosa y que cada vez es más valorada: la energía de personas pensando. ¿En qué medida podemos contribuir a maximizar ese esfuerzo? ¿Cómo podemos potenciar las sinergias grupales?

Un aspecto central para orientar a nuestros estudiantes y maximizar su esfuerzo es cuidar el diseño de las Tareas que proponemos en un curso.   La Tarea es una de las dimensiones que los docentes podemos (y deberíamos) trabajar a la hora de intentar motivar a nuestros estudiantes, esto es recogido por el modelo TARGET (Epstein, 1989).  Un aspecto señalado teóricamente y que encuentro de gran utilidad en la práctica es poder proponer tareas diversas, Esto permite atender, fomentar y aprovechar de mejor manera la heterogeneidad que en clase existe, dadas las diferencias de intereses, conocimientos, niveles de habilidad, etc. Diversas tareas que den algún grado de libertad a los estudiantes en la elección de las mismas, dando más control a los alumnos sobre sus propios procesos de aprendizaje.

Si bien habría más aspectos a señalar, quiero subrayar la utilidad que en lo posible deben tener las tareas que se proponen. Recordemos las 2250 horas de actividad mental que el curso implica. La permanencia de lo que aprendemos depende en gran medida de la utilidad y el uso que podamos darle. Abrir las fronteras del aula puede ser una manera de volver más interesante y útil el trabajo de tantos alumnos durante un curso.  Trabajar sobre problemas reales, producir contenidos que puedan ser útiles y pertinentes para otros puede aumentar el sentido de las actividades que se hacen en clase.  El uso de TIC puede contribuir significativamente en esa dirección, multiplicando los espacios y las posibilidades de producir y compartir contenidos.

No creo que haya recetas válidas en todos los casos y situaciones, pero si hay caminos posibles para que los aprendizajes sean de calidad y dar cada vez más protagonismo a los alumnos. Creo que es un gran desafío aprovechar al máximo ese esfuerzo de 2250 horas. Una vez más los invito a ver, disfrutar, comentar, compartir, usar y aprender con sus productos. Aquí va el listado:

Referencias y recomendaciones

Epstein (1989) Target.

Cuando Pisa ya no sea noticia (publicación sobre evaluación en este blog)

¿Hasta dónde llegarán nuestros alumnos? (Segunda Parte)

¿Hasta dónde llegarán nuestros alumnos? (Tercera Parte)

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