Ampliando horizontes (Por Susana Frisancho)

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En la Pontificia Universidad Católica del Perú nos hemos organizado en grupos de investigación. En el Departamento de Psicología tenemos varios grupos, y el que coordino es el G-CAD (Grupo de investigación en Cognición, Aprendizaje y Desarrollo). Nuestro objetivo principal es generar conocimiento sobre los procesos cognitivos, de aprendizaje y de desarrollo que tienen lugar tanto en espacios de educación formal como no formal, en diversos contextos culturales, y en relación a todos los niveles y modalidades educativas (educación básica, educación intercultural-bilingüe y educación superior). Además de la generación de conocimiento, el grupo tiene como meta informar y fortalecer las políticas públicas vinculadas al desarrollo humano y a la educación, y establecer relaciones cooperativas de apoyo mutuo con los miembros de las comunidades en las que investigamos. Un antecedente del trabajo del grupo fue este libro: http://blog.pucp.edu.pe/item/133632/salio-el-libro-aprendizaje-cultura-y-desarrollo

El equipo de trabajo lo integramos cuatro profesores del Departamento de Psicología, cuatro egresados y dos estudiantes. Estamos siempre abiertos a nuevos miembros. Venimos funcionando desde el año 2013  con un primer proyecto de investigación que abordó la evaluación de competencias cognitivas y morales en adolescentes de comunidades Shipibo-Konibo (Ucayali) y Quechua (Ayacucho), y la percepción sobre la educación de ellos mismos, sus padres, maestros y otros miembros de sus comunidades. En los 2 años siguientes (2014-2015) vamos a ampliar el grupo de participantes a niños desde los 3 años de edad, también a los maestros y sabios comunitarios del pueblo Asháninka. En este período vamos a concentrarnos solamente en Ucayali, región de la Amazonía del Perú que presenta los indicadores de logro más bajos del país en lectura y matemáticas.

Nuestro proyecto asume una perspectiva evolutiva y sigue el marco epistemológico de Jean Piaget y la perspectiva cultural de Lev Vygotsky y Jerome Bruner. Desde esa base se estudian las estructuras cognitivas (operaciones infralógicas como tiempo y espacio, estructuras multiplicativas, operación combinatoria, estructura de causalidad, etc.), el desarrollo moral y los patrones de juego de niños y adolescentes, así como las prácticas docentes y el desarrollo moral de los adultos. El estudio contextualiza estos procesos en función de las prácticas socioculturales de las comunidades, pues los procesos sociales y culturales propios de los diferentes grupos humanos tienen decisiva importancia en la evolución del pensamiento y en las valoraciones que desarrollan las personas.

Sin embargo, decir que las configuraciones culturales son importantes para entender el funcionamiento psicológico de las personas no significa que ellas actúan de forma independiente a los factores de índole biológica y de carácter más universal que compartimos todos los seres humanos. Si bien de un modo u otro todas las teorías del desarrollo psicológico tienen en cuenta ambos factores, los biológicos y los culturales, en general el sentido común los ve como independientes e incluso antagónicos, sin que se llegue a entender la estrecha relación existente entre ellos. Lamentablemente, este sentido común ha inundado el campo de la educación, donde se observan dificultades para articular ambas perspectivas en las intervenciones curriculares y las políticas educativas generales, tanto las que vienen del Ministerio de Educación como las que corresponden a iniciativas locales. La idea que prevalece, lamentablemente, es que es un error asumir marcos universalistas porque la diversidad cultural de nuestro país anula lo universal y requiere una aproximación absolutamente particular y émica. Quizá esto se repita en otros países en relación a otras comunidades culturales. Dos enlaces en la que yo misma he tocado estos temas (y que reflejan la forma de pensar que tenemos en el grupo) son estos:

http://blog.pucp.edu.pe/item/179795/pr-cticas-culturales-y-juicios-morales

 http://blog.pucp.edu.pe/item/180326/cultura-y-matem-ticas

Desde la perspectiva que asumimos en nuestro proyecto de investigación, la esencia del comportamiento inteligente se encuentra en las operaciones mentales que permiten el razonamiento de los individuos, operaciones que son patrimonio de la especie humana debido precisamente a sus características biológicas y el desarrollo que los seres humanos han tenido, como especie, a lo largo de siglos de evolución. En este sentido, las características particulares de las culturas en las que las personas son socializadas, aunque modifican la forma de expresión y construyen patrones y procesos particulares en los modos de funcionamiento cognitivo (tal cual ha descrito Rogoff en sus diversas investigaciones), no alteran la capacidad básica de operar, las capacidades lógicas estructurales de las que somos capaces, potencialmente, todas las personas. Esto quiere decir que si bien los procesos pueden modificarse en el ritmo o en la manera en que toman forma concreta según las experiencias particulares de cada ser humano, no se dan cambios radicales tales como que personas adultas provenientes de matrices culturales distintas no sean capaces de realizar alguna operación básica esperable durante la infancia, o que la secuencia de desarrollo universal invierta su orden. Queremos llevar estas ideas y los resultados de nuestros estudios (algunos de ellos ya publicados y otros en proceso de publicación) a la agenda pública, a fin de contribuir a una mejor comprensión y valoración de la diversidad y a políticas educativas más justas y de mayor calidad para los pueblos originarios.

Hasta ahora la experiencia ha sido muy enriquecedora. Nos ha permitido acercarnos a una realidad que conocíamos muy poco y aprender muchísimo de ella. Nos ha dado también la oportunidad de reflexionar sobre nuestra propia formación como psicólogos, nuestras limitaciones (no hablamos las lenguas nativas, por mencionar solo una de ellas) y nuestras responsabilidades para con una parte de la población del país usualmente muy desatendida por nuestra disciplina. Están invitados a embarcarse también ustedes.

 

Referencias y recomendaciones

Blog de Susana Frisancho

Sobre el pueblo Asháninka

Sobre el pueblo Shipibo

 

Nota:

La Dra. Susana Frisancho es profesora de la PUCP (Pontificia Universidad Católica del Perú). Participa activamente en la RICAD (Red Internacional de Cognición, Aprendizaje y Desarrollo).  Le agradecemos su gentileza al escribir para nuestro blog http://www.educacioquenecesitamos.com

 

 

 

 

En marzo… ¡A la Escuela!

Copia de martindetúnicaynico

¡Vale la pena y nos  urge trabajar por la Educación que Necesitamos! Esta vez la foto del inicio de cada mes va acompañada de dos párrafos que me han seguido dando vueltas:

“Los niños que comiencen este año se jubilarán en 2070. Nadie tiene ni idea de cómo será el mundo dentro de diez años, y mucho menos en 2070. Hay dos impulsores principales del cambio: la tecnología y la demografía”(Robinson, 2013, p.35).

“Necesitamos una educación a lo largo de toda la vida para que nos dé libertad de elección. Pero aún la necesitamos más para salvaguardar las condiciones que hacen que esas opciones entre las que elegir estén disponibles para nosotros y se hallen al alcance de nuestra capacidad”(Bauman, 2010, p. 275).

Referencias y recomendaciones

Bauman, Z. (2010) Mundo consumo. Ética del individuo en la aldea global. Buenos Aires: Paidós.

Robinson, K. (2013). El elemento. Descubrir tu pasión lo cambia todo. Buenos Aires: Conecta.

Disneylandia por Jorge Drexler Cantado de otra manera.

Cuando Pisa ya no sea noticia

bici volando

Mucho se ha hablado en estos tiempos de las pruebas Pisa, de la calidad y equidad del aprendizaje en el sistema educativo uruguayo. Mucho ruido y algunas nueces. Cuando Pisa y otras modas dejen de ser noticia, la evaluación del aprendizaje seguirá siendo una pieza clave en el sistema educativo. En ese post resumo algunas ideas sobre la Evaluación de los Aprendizajes que voy decantando en mi acercamiento a la temática.

  • Así como un termómetro no baja la fiebre, proponer pruebas no necesariamente redunda en mejores aprendizajes. En contextos educativos es necesario fortalecer la función pedagógica de la evaluación. Es decir, que evaluar sirva para favorecer buenos aprendizajes. Para ello debemos revisar y explicitar nuestros objetivos, los momentos y las tareas que proponemos para la evaluación, los criterios para su valoración, las formas de retroalimentar los procesos de aprendizaje.
  • La evaluación es esencial al buen aprendizaje. Probablemente, coincidiremos con Pozo (2008) en que los buenos aprendizajes perduran en el tiempo, los podemos usar cuando el contexto lo justifica y los adquirimos a partir de una práctica óptima. La evaluación parece ir de la mano de ese buen aprendizaje (Huertas y Montero, 2001). Pensemos en algunos aprendizajes de la vida cotidiana en los que el feedback lo proporciona la propia tarea y/o el dispositivo en el que estamos aprendiendo. En los tiempos que corren, usar una cajero automático o poder hablar usando nuevos dispositivos, nos dan retroalimentación clara y muy concreta. Satisfacer nuestra necesidad es signo claro que hemos aprendido. En contextos académicos, esto es diferente, ya que la evaluación está mediada. Es el docente quien evalúa lo que no asegura el buen aprendizaje.
  • Resultados distintos de aprendizaje implican diferentes procesos y deberían ser evaluados de forma diversa. La diversidad en la evaluación no debería ser consecuencia solamente de atender a las diferencias del alumnado, sino de considerar radicalmente  los procesos y resultados de aprendizaje (Pozo, 2008). No esperaríamos que alguien aprenda a andar en bicicleta por contarle la historia de ese medio de trasporte. Si queremos que alguien aprenda a andar en bicicleta le proporcionaremos los medios y las condiciones adecuadas. Seguramente veremos si es capaz de hacerlo, quizá le preguntemos si lo ha logrado o cómo se ha sentido. Difícilmente lo evaluemos preguntándole en una prueba escrita sus conocimientos el equilibrio, la inercia o cómo administra la fuerza sobre el pedal.  A veces, en contextos académicos olvidamos estas premisas y la prueba escrita que apela a conocimientos declarativos se vuelve la forma monopólica de evaluación. ¿Para qué lo van a usar? ¿Qué quiero que hagan con lo que están aprendiendo? Son preguntas que pueden ayudarnos a distinguir los resultados de aprendizaje, los contextos que ayudan a adquirirlos y las mejores condiciones para su evaluación.
  • En definitiva, las tareas de evaluación son el contexto de uso que el docente puede controlar y proponer. Lo que se usa se conserva. La permanencia es una característica del deseado buen aprendizaje, y en gran medida esta dada por el uso de esos aprendizajes.  Más que prometer usos futuros, el docente puede transformar las tareas de evaluación en el contexto en el que poner en juego los aprendizajes que se van proponiendo.  A veces la evaluación queda disociada del proceso de adquisición y de los usos futuros de ese conocimiento, y no contribuye de ese modo a aprendizajes que perduran.
  • Dada la diversidad propia del aprendizaje, del alumnado y de los fines de la evaluación, será muy útil contar con un repertorio más amplio de herramientas de evaluación (observación, preguntas en clase, trabajo en clase y fuera de ella, portafolios, pruebas abiertas y objetivas). Es necesario que revisemos las prácticas de evaluación y las herramientas que utilizamos partiendo de los resultados de aprendizaje que queremos evaluar. Encuentro particularmente interesante el uso de rúbricas. Nos ayudan a volver sobre los objetivos de aprendizaje. Pueden orientar nuestra acción y las de los alumnos.  También contribuyen a transparentar la calificación.
  • En tiempos donde valoramos el aprendizaje autónomo y que sigamos aprendiendo toda la vida,  resulta fundamental contribuir al desarrollo de la autorregulación. Deberíamos potenciar el desarrollo de la autoevaluación  en todos los niveles del sistema educativo. Rápidamente la evaluación del aprendizaje académico queda delegada en el docente y gran parte del control del proceso de aprendizaje. Definir, explicitar y comunicar criterios de evaluación puede ser un gran paso hacia la autoevaluación. Otro paso en esa dirección es dar la posibilidad al alumno de tomar decisiones sobre su propio proceso de aprendizaje.

Como a muchos de ustedes me tocará en unos días comenzar los cursos. ¡A aprender (y a evaluar) se ha dicho!

Referencias y recomendaciones

Los exámenes según Mr. Bean

Huertas, J. A.; Montero, I. (2001) La interacción en el aula. Aprender con los demás. Buenos Aires: Aique.

Pozo, J. I. (2008) Aprendices y Maestros (2da ed.). Madrid: Alianza.

Agradezco al Lic. Juan Pablo Cibils por haber puesto el título antes que este post se escribiera, y a las docentes del Colegio Los Pilares con quienes hemos compartido la reflexión en estos días.